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Appel à communications > Convocatoria> Descargar la convocatoria en PDF 19èmes Journées Internationales de Sociologie du TravailMadrid, 7-10 de julio de 2026
Llamada a Comunicaciones“Circulaciones, divisiones, localizaciones del trabajo"(«Circulations, divisions, localisations»)
El mundo contemporáneo del trabajo está atravesado por una dinámica transversal de circulaciones e inscripciones, formales o informales, materiales o simbólicas, visibles o invisibles, que actúan como otros tantos mecanismos de organización (de procesos productivos, territorios, grupos profesionales, etc.) y de fragmentación (de grupos, territorios…). Estas circulaciones, que abarcan movimientos de bienes, capitales, tecnologías, personas, ideas y representaciones, están sujetos a regulación y desregulación a diferentes escalas: global y local, social, productiva.... Circulaciones que se inscriben de manera heterogénea en los territorios que atraviesan, de forma más o menos estable, contribuyendo a redefinir las divisiones del trabajo, así como las dependencias entre territorios. Y que también están en el centro de las estrategias corporativas, las políticas públicas, las negociaciones profesionales y las movilizaciones colectivas, y evolucionan y se recomponen con el tiempo de acuerdo con una compleja interacción de flujos, tensiones, conflictos y nuevas configuraciones sociales, económicas, políticas e ideológicas. Comprender estas complejas dinámicas requiere repensar el trabajo y sus sociologías a partir de un diálogo decididamente internacional y multi-posicionado. Las XIX Jornadas Internacionales de Sociología del Trabajo, que tendrán lugar en Madrid en 2026 (JIST 2026), son una oportunidad para que los sociólogos y sociólogas del trabajo de países francófonos y de habla hispana reflexionen e intercambien sobre lo "global" que atraviesa sus propios objetos de investigación. El tema elegido "Divisiones, inscripciones espaciales, circulaciones del trabajo" abarca las formas tradicionales de la división internacional del trabajo y las cadenas globales de valor (Norte-Sur, centro-periferia), pero más ampliamente todas las nuevas formas de recomposición de las geografías sociales del trabajo y de fragmentación de los procesos de trabajo y de los colectivos de trabajadores/as (tercerización, subcontratación, formalidad-informalidad, productivo-reproductivo, legal-ilegal...). Señala la descentralización de los ejes de producción y circulación de bienes a escala global, al tiempo que descubre la existencia de procesos productivos en regiones centrales que integran formas de trabajo consideradas periféricas ("el Sur en el Norte"), y viceversa, con las regiones periféricas ocupando un lugar central en la producción de capital. Este fenómeno puede atribuirse en parte a la emergencia de nuevas configuraciones socioespaciales (nuevas divisiones del trabajo vinculadas a los fenómenos de metropolización, absorción de territorios por nuevas especializaciones productivas -culturales, industriales, logísticas-, ciudades en declive, etc.), así como a la movilización masiva en todos los países del mundo de una fuerza de trabajo procedente de otros lugares. Desde la crisis de 2008 se han revelado importantes fracturas dentro del proyecto neoliberal en los países del sur de Europa, mientras nuevos fantasmas recorren el mundo alimentando la incertidumbre sobre la sostenibilidad de la situación salarial en diversos sectores productivos de los países del norte, en un contexto internacional marcado por el autoritarismo y la represión de las movilizaciones de protesta y la acuciante amenaza de colapso climático. Entre tanto, están surgiendo nuevos discursos gerenciales, impulsados por imaginarios tecno-optimistas que acompañan el desarrollo de la inteligencia artificial, el control algorítmico, la automatización y la descarbonización... Se trata de discursos que enmascaran la reproducción de las desigualdades, la violencia patriarcal, el racismo y la emergencia de nuevas formas de precariedad, de desgaste y sufrimiento en el trabajo. Pero las relaciones salariales, que son diversas y plurales según el país y la región, se están desarrollando de manera dinámica y conflictiva, con la aparición de nuevas oposiciones y resistencias, incluso líneas de fuga. Son muchas las formas de movilización laboral (trabajo asalariado, autónomo, trabajo remunerado y no remunerado de cuidados, etc.) que ponen en cuestión a los actores que contribuyen a organizar esta deslaboralización formal y señalan a los Estados y las empresas, pero también cuestionan el conjunto de regulaciones políticas y sociales que las hacen posibles. En este sentido, la atención puede centrarse en las (sub)culturas del trabajo, en las socializaciones (in)formales, en el desarrollo de procesos de movilización y organización (populares, laborales, profesionales, etc.) concretos dentro de una misma relación salarial abstracta. Al mismo tiempo, es oportuno explorar los nuevos movimientos sociales, así como las economías morales que emergen en los "otros" espacios de trabajo (economías domésticas, urbanas, populares, campesinas, etc.) y, más ampliamente, las diferentes gramáticas y repertorios de movilización que se afirman junto a la esfera del trabajo llamado "clásico": ecologismo(s), feminismo(s), movimientos postcoloniales, etc. Madrid, situada en la conocida como semiperiferia europea, ocupa una posición extremadamente ambigua en la jerarquía geoeconómica mundial: al sur del Norte y al norte del Sur; capital de uno de los proyectos socialdemócratas que aún resisten, de manera residual, dentro de la Unión Europea, pero gobernado regionalmente por una de las iniciativas neoliberales más extremas del panorama occidental. Su principal universidad pública, asfixiada y amenazada por estas políticas, se propone, con medios limitados pero con un colectivo sustancial de personas comprometidas, servir de lugar de encuentro privilegiado entre las comunidades científicas de todos estos mundos. Se esperan trabajos sobre las estrategias de rentabilidad de los capitalismos contemporáneos y las resistencias que suscitan, cualesquiera que sean las escalas de análisis y las formas que adopten en los territorios donde se enraízan, investigaciones cualitativas y/o cuantitativas o reflexiones teóricas que puedan alimentar los posibles debates reunidos en los siguientes ejes:
Eje 1. Desigualdades y fragmentación de los mercados de trabajo y empleo Una de las estrategias de rentabilidad implementadas por el capitalismo contemporáneo, particularmente en los últimos 30 años, para mantener e incrementar las tasas de ganancia es la fragmentación de los procesos productivos y de los colectivos de trabajadores que los componen. Esta fragmentación se produce tanto entre diferentes empresas como entre regiones y países, constituyendo lo que se conoce como cadenas globales de producción. Estas formas de organización del trabajo forman parte de un fenómeno más amplio, en el que la deslocalización de actividades está estrechamente vinculada a la distribución diferencial de la masa salarial, así como a las diversas regulaciones de los mercados laborales locales. Cada fase de la producción no puede entenderse de forma aislada; Su análisis permite reconstruir todo el proceso de producción de un determinado bien y evaluar sus implicaciones económicas y sociales. En los países del Norte se concentran fábricas para el ensamblaje final de bienes de consumo, donde grupos de trabajadores disfrutan de mejores condiciones laborales. Bien porque participan en las fases de más alto valor añadido de la cadena de producción, pero también a que desempeñan un papel clave como consumidores y tienen una capacidad de negociación relativamente mayor. Esta situación contrasta fuertemente con la de los trabajadores/as del Sur Global, que a menudo se encuentran empleados en fases de producción de bajo valor agregado, con condiciones laborales precarias y derechos sociales restringidos. Esta configuración ideal-típica también se puede encontrar a escala regional o incluso local: a las cinco de la mañana, millones de trabajadores en la periferia de Bogotá, París o Moscú utilizan el transporte público para llegar a los nuevos puestos de trabajo en el sector terciario no calificado. Estas personas se han puesto literalmente al servicio de los y las trabajadores cualificados que viven y trabajan en los centros de las metrópolis, en los espacios de la nueva economía postfordista. En las grandes metrópolis mundiales, estos procesos de polarización de los mercados laborales están estrechamente ligados a las relaciones de género, clase y raza que se actualizan constantemente en los dispositivos de puesta al tajo de las personas y su asignación a segmentos del mercado específicos. Al mismo tiempo, esta fragmentación de los procesos de producción refleja una dinámica en la que cada Estado elabora normas y formas contractuales adaptadas a las especificidades de cada segmento y colectivo. Por una parte, las regulaciones sobre salarios mínimos, horas de trabajo y condiciones de trabajo varían de un país a otro, lo que contribuye a reproducir y reforzar las desigualdades entre países. Por otra, se están desplegando nuevas fórmulas contractuales para “regular” situaciones que son producto de nuevas "desregulaciones" (contratos de cero horas, empresas pantalla, comisiones de servicio, pasantías, trabajo en plataformas llamado "uberizado", trabajo por cuenta propia, etc.) mientras millones de trabajadores encuentran refugio en economías populares y de subsistencia, sujetas a otras formas de regulación que sería pertinente explorar. Esta realidad cuestiona no solo las estructuras económicas, sino también los sistemas políticos y sociales que las sustentan, así como las estrategias a largo plazo para promover una mayor equidad en el mercado laboral globalizado. Además, se trata de pensar ¿cómo impacta la difusión internacional de los principios de la Nueva Gestión Pública en las condiciones de trabajo y empleo de los funcionarios y otros empleados del sector público o similar? ¿De qué manera estas ideas y prácticas gerenciales circulan a escala global y cambian la dinámica de gestión dentro de las organizaciones, tanto públicas como privadas? Estos retos plantean cuestiones cruciales relativos a la evolución de la regulación de las relaciones salariales y la transformación de las relaciones laborales para enfrentarlos. Por último, las carreras y las trayectorias socioprofesionales se ven profundamente influenciadas por estas transformaciones. Los tipos de trayectorias pueden variar ampliamente, desde trayectorias lineales en sectores estables hasta trayectorias más caóticas y precarias en áreas muy segmentadas. Como resultado, muchos trabajadores pueden intentar navegar por diferentes mercados, ya sea haciendo malabarismos con empleos en la economía formal e informal o tratando de desarrollar habilidades laborales en entornos fluctuantes. Algunas trayectorias están marcadas por la movilidad ascendente a través de la adquisición de nuevas competencias, mientras que muchas se enfrentan a importantes obstáculos relacionados con las desigualdades estructurales que revelan trayectorias meramente horizontales o incluso descendentes. Esta diversidad de trayectorias plantea cuestiones cruciales sobre el acceso a la formación y a las oportunidades de empleo, así como sobre las consecuencias a largo plazo de las políticas de (des)regulación laboral en la vida profesional y personal de las y los ciudadanos. Además, ¿cómo influyen las políticas agresivas de activación y culpabilización, a menudo implementadas en tiempos de alto desempleo, en la forma en que se percibe y estigmatiza a las categorías de trabajadores desempleados? ¿Cuáles son los efectos del subempleo en el bienestar de las personas y en su capacidad de proyectarse hacia el futuro, especialmente en un contexto en el que las formas de empleo precarias son cada vez más comunes?
Eje 2: El género de la economía y el trabajo En las últimas décadas, una serie de políticas y movimientos feministas globales han impulsado la "igualdad de género" a la categoría de prioridad política y herramienta para la problematización analítica. Se han puesto en marcha numerosas iniciativas para promover la "igualdad de oportunidades" a fin de abordar la cuestión de la participación, la remuneración y las carreras diferenciadas de las mujeres en el mercado laboral, con especial atención a las dinámicas segregativas que invisibilizan las desigualdades socioeconómicas. Pero la sociología crítica sabe que, en el sistema capitalista, la igualdad de oportunidades no es nada sin el control de los medios de producción y reproducción social (estos últimos organizados, de manera general, por la división sexual del trabajo). Un primer desafío es analizar las transformaciones contemporáneas del género como objeto de políticas públicas, regulando las relaciones entre individuos y grupos sociales que participan o aspiran a participar en los mercados de trabajo, en un contexto de creciente influencia de la racionalidad neoliberal. Esto incluye aspectos como el fomento del autoemprendimiento, la individualización de las relaciones profesionales, el auge de la economía de plataformas, así como el desarrollo del teletrabajo, que se ha visto especialmente actualizado por la crisis sanitaria en el contexto de la negociación colectiva. Es esencial explorar los múltiples desafíos que guían los comportamientos de las personas en los mercados laborales, así como las experiencias desiguales de las relaciones de género que estructuran el empleo. La sociología ha producido una amplia literatura sobre los efectos de las políticas de igualdad y sobre la dimensión de género de las políticas de empleo, analizando su impacto en las condiciones de vida y de trabajo de las personas. Esta investigación también se centra en la intersección de las relaciones de género, clase y raza en los mercados laborales, en los efectos indirectos del tiempo y el lugar de trabajo en los tiempos y espacios de la vida personal y familiar, así como en las nuevas figuras laboriosas que emergen de estas dinámicas. En un contexto actual marcado por profundas y continuas transformaciones en la concepción del trabajo y sus vínculos con el género, es imprescindible seguir explorando las relaciones entre género y trabajo, integrando una dimensión internacional. Esto permite comprender cómo se propagan las políticas de igualdad y las normas laborales a nivel mundial, a menudo influidas por convenios y acuerdos internacionales. Este análisis también permite cuestionar cómo la permanencia y la reconfiguración de estas relaciones sociales revelan formas de trabajo desvalorizadas, degradadas o casi gratuitas —muchas veces invisibilizadas— como el trabajo doméstico, el voluntariado, el trabajo informal o las pasantías. Además, es necesario examinar el impacto de las grandes transformaciones sociodemográficas, como el envejecimiento de la población, el aumento masivo de los salarios o el alargamiento del período de inserción profesional, sobre la estructura del sistema de empleo y las diversas relaciones sociales que se derivan de él, teniendo en cuenta las perspectivas y prácticas internacionales que configuran estos desarrollos. Además, es crucial cuestionar los problemas relacionados con las diferentes generaciones en el trabajo, especialmente los jóvenes, que a menudo experimentan vías de integración más tardías debido a los desarrollos económicos y sociales. ¿Cómo impactan estas transformaciones en las condiciones de integración de las nuevas generaciones en el mercado laboral? ¿Qué estrategias están desarrollando para navegar en un entorno laboral cada vez más inestable? Por último, es importante tener en cuenta a las personas que abandonan los mercados laborales, ya sean trabajadores de edad avanzada o en proceso de readaptación, y explorar los retos a los que se enfrentan en su búsqueda de la reintegración.
Eje 3. Regímenes migratorios y de movilidad Con la globalización, las fronteras nacionales del mercado laboral, que durante mucho tiempo han sido referencias para los sociólogos, se están recomponiendo. Hoy en día, las circulaciones migratorias juegan un papel central en las transformaciones del mundo del trabajo y viceversa, facilitando intercambios enriquecedores entre la sociología del trabajo y los estudios sobre los movimientos migratorios. Estas dinámicas presentan desafíos y oportunidades para investigadores/as, que deben navegar por un panorama en el que las políticas de empleo y las experiencias laborales se ven cada vez más influenciadas por movimientos migratorios complejos. La comprensión de este fenómeno requiere un enfoque multidimensional que integre los factores económicos y sociales de la migración. Sin embargo, el análisis sociológico de la migración debe avanzar también en planteamientos teóricos y metodológicos que distingan entre las diferentes formas de movilidad, distinguiendo entre las migraciones de placer, las migraciones laborales (temporales o estables), las expatriaciones forzosas… Así como de las diferentes estrategias migratorias (coyunturales o de arraigo; solos o en familia; para formarse, mejorar profesionalmente o para la capitalización intensa y envío de remesas…). Un enfoque integrado de las trayectorias laborales y los orígenes sociales y étnicos de las personas desplazadas podría revelar dinámicas comunes y problemas compartidos. Pero la movilidad interfronteriza no se explica únicamente a partir de la iniciativa (voluntaria o necesaria) de las personas, sino que también concierne al papel de las empresas en la captación de trabajadores y trabajadoras en origen y su asignación a mercados específicos según su nacionalidad y estatus migratorio (comunitarios y no comunitarios, desplazados, pendulares estacionales, individualmente o en grupo, etc.). ¿Cómo se están adaptando las organizaciones laborales y beneficiándose de esta fuerza laboral? ¿Qué se puede observar en términos de diferenciación de los regímenes de trabajo según las características sociales de la fuerza de trabajo: edad, género, clase, raza? Los documentos pueden informar sobre diferentes tipos de migración laboral y formas de reubicación local en sectores como la agricultura, la construcción, el empleo doméstico, la logística, los hoteles y restaurantes, etc. Estos aspectos plantean preguntas cruciales sobre el futuro de las normas laborales y los derechos de los trabajadores. Por lo tanto, el análisis de la migración y la movilidad laboral debe tener en cuenta no solo las trayectorias individuales, sino también las estructuras que subyacen a estos movimientos, tanto a nivel local como global, para comprender los desafíos contemporáneos del mundo del trabajo. Por último, la cuestión de la migración no agota la cuestión de los planes de movilidad laboral. El trabajo transfronterizo, por ejemplo, con miles de trabajadores franceses que se desplazan regularmente a Bélgica, Alemania, Suiza o Luxemburgo, revela reconfiguraciones socioespaciales de territorios donde las dinámicas de movilidad están redefiniendo la relació n entre los lugares de vida y el empleo. Al mismo tiempo, la explosión de la movilidad cotidiana ligada al trabajo (cada vez más trabajadores/as pendulares se desplazan a diario o semanalmente interregionalmente para llegar a su lugar de trabajo) da pistas sobre el hecho de que el capitalismo hoy en día favorece configuraciones alternativas que escapan a los modelos tradicionales de ciudad-fábrica. Esta situación plantea interrogantes sobre la relación con el espacio vivido y la inscripción de la resistencia en un territorio determinado, al cuestionar cómo estas dinámicas territoriales influyen en las transferencias de valor entre los diferentes espacios económicos. ¿Qué tipos de configuraciones socioproductivas están surgiendo hoy en relación con estos regímenes de movilidad y cómo afectan estas transformaciones a la redistribución de recursos entre territorios?
Eje 4: Cadenas Globales de Valor: Organizaciones, Desorganizaciones y Reorganizaciones del Trabajo (en todas sus formas) El mundo del trabajo ha servido históricamente como un campo privilegiado de análisis para examinar las relaciones de poder que existen dentro de cualquier estructura social. Desde la modernidad, el vínculo entre el capital y el trabajo se ha caracterizado por tensiones estructurales, en las que el trabajador es tanto un elemento central en la acumulación de capital como una fuente potencial de conflicto. La profundización de estas relaciones es fundamental para comprender las recientes transformaciones del trabajo, marcadas por la transición de un modelo fordista a un paradigma de acumulación flexible. Este cambio ha dado lugar a la aparición de nuevas formas de organización, gestión y, sobre todo, gobernanza de los trabajadores. Ya no bastaría con realizar las tareas de forma mecánica en un contexto rutinario marcado por la burocratización del trabajo; Los nuevos escenarios exigirían la producción y movilización de subjetividades dóciles, alineadas con los intereses de las empresas y orientadas a la creación de individuos "autónomos", fuertemente implicados emocionalmente y, sobre todo, autorregulados. Las transformaciones contemporáneas ponen de manifiesto la coexistencia de múltiples sistemas de organización del trabajo. En la cúspide de las cadenas de producción y circulación, encontramos transformaciones tecnológicas asombrosas: la revolución logística, la nueva rearticulación del "just in time" con el "just in case" (debido a la nueva centralidad de los almacenes), o el auge del "diseño modular" en ciertas industrias de bienes de consumo de masas. Pero también es una característica estructural de las relaciones de producción la diferencia esencial entre lo que se dice y lo que se hace en el trabajo: mientras la retórica managerial habla de trabajo en equipo, de promover la versatilidad, comunidades de “aprendizaje”, estructuras horizontales de participación… se trata más bien de “prescripciones” enunciadas bajo relaciones de dominación articuladas por la cesión voluntaria de la voluntad por un tiempo determinado. Estos desarrollos van acompañados de la aparición de nuevas tecnologías para la selección y distribución de tareas, a menudo gobernadas por la inteligencia artificial. Tecnologías como el "desing for assembly and manufacturing” y el uso de algoritmos para la selección de personal permiten una gestión managerial que trata de neutralizar las incertidumbres clásicas que acechaban al riesgo de la inversión en capital: la incertidumbre del trabajo y la del empleo. Estos procesos de desorganización y reorganización también se ven reflejados en la implementación de sistemas de clasificación y evaluación basados en rankings (posición relativa en un percentil de productividad, cuando no directamente de rentabilidad, de un trabajador) que automatizan la intensificación del trabajo mediante la constante competitividad de los operadores. El auge de la gestión algorítmica, como medio de triangulación de poder, así como los sistemas de evaluación del desempeño, están redefiniendo no solo los contornos del trabajo, sino también las estructuras sociales resultantes. Estas dinámicas crean nuevas cartografías de la gobernanza del trabajo, donde los límites entre el poder y la autoridad, así como entre la autoactivación y la subordinación, se difuminan. Pero seguir la cadena global de producción permite encontrar formas de organización más "arcaicas" regidas por otras lógicas y otras formas de relación (trabajo forzado, esclavitud moderna, etc.) y que no necesariamente se encuentran en países lejanos. También, los "click-operadores”, estas manos que realizan tareas repetitivas mientras esperan que los robots hagan el trabajo complejo, son emblemáticos de esta multiplicidad de modelos organizativos. Incluso el racionamiento del empleo puede favorecer, por iniciativa de las poblaciones y no lejos de los grandes centros hipertecnologizados, el desarrollo de economías populares y de subsistencia, al lado de las economías formales, pero nunca muy lejos de ellas. Por ejemplo, los trabajadores/as de la economía informal, como los vendedores ambulantes o las empleadas de los servicios domésticos, quedan integrados en las cadenas de producción mundiales sin beneficiarse de la protección social. Los actores que regulan estos espacios económicos merecen especial atención, así como la dialéctica entre las prescripciones institucionales y la reacción a ellas en la práctica, la realidad vivida en las economías domésticas y populares. Las dinámicas de integración y oposición entre las diferentes esferas económicas plantean preguntas pertinentes sobre la articulación de regímenes plurales de organizaciones del trabajo y divisiones del trabajo y jerarquizaciones dentro de una misma formación social. Las contraculturas nacidas entre grupos sociales condenados a la subalternidad por los mecanismos de reproducción social. Las resistencias (penetraciones y limitaciones) que proponen. ¿De qué manera el trabajo, en sus diversas manifestaciones, configura concretamente los espacios centrales y periféricos? ¿Qué papel desempeña el espacio en la (re)distribución del trabajo? ¿En qué condiciones el capital reinvierte territorios? ¿Qué significa para estos lugares y sus habitantes la reconversión de actividades económicas altamente especializadas? ¿Qué cambios en las formas de trabajo y empleo se derivan de ello, y qué desplazamientos de población conlleva esto con los nuevos problemas sociales?
Eje 5. Subjetividades, resistencias y formas de movilización El trabajo es a la vez una relación productiva y un espacio de producción de discursos, deseos y afectos, inscritos en formas de gobierno que ponen en evidencia las contradicciones inherentes a las relaciones capitalistas de producción. La cultura de las políticas de empoderamiento y activación ilustra un sujeto que, al apropiarse del trabajo, refuerza discursos de independencia y libertad. Sin embargo, al afirmar su autonomía, los trabajadores también individualizan los riesgos sociales, creando paradojas en las que la flexibilidad y la libertad a menudo se traducen en un aumento de la autovigilancia y el malestar emocional. Este contraste plantea preguntas cruciales: ¿qué tensiones surgen entre libertad y obediencia, especialmente en el contexto de trabajos "típicos" y "atípicos"? ¿Cómo pueden los discursos sobre la seguridad aumentar paradójicamente la precariedad de los trabajadores? ¿Y cómo la llamada constante a la vocación y a la singularidad genera una mayor presión psicológica? En un contexto en el que se multiplican nuevas formas de organización y ritmos de trabajo, las dinámicas de gobernanza de la subjetividad revelan importantes contradicciones. Las formas tradicionales de sindicalismo, centradas en actividades productivas específicas y contextos regionales, no captan eficazmente las transformaciones del mercado laboral mundial. Por otro lado, están surgiendo nuevas experiencias de movilización y resistencia colectiva, especialmente entre las clases trabajadoras que están redefiniendo el sindicalismo actual. Los ejemplos de camareras de piso, riders, luchas campesinas contra la agroindustria de exportación… ilustran cómo estas luchas giran en torno a conflictos que vinculan la dimensión productiva con la esfera reproductiva, abordando temas tan variados como la preservación de los ecosistemas y la reproducción social. Frente a estas dinámicas, es fundamental explorar nuevas formas de resistencia y sus implicaciones. La cuestión del anclaje espacial de las luchas es central: ¿cómo influyen las especificidades geográficas en las estrategias de movilización y en las subjetividades de los trabajadores? Las dimensiones internacionales de estas luchas, en un contexto de tensión nacionalista, deben ser examinadas para comprender cómo los movimientos de solidaridad trascienden las fronteras nacionales. Además, enfoques como el ecofeminismo proporcionan una valiosa perspectiva sobre las interconexiones entre las luchas por los derechos de los trabajadores y las de protección del medio ambiente. ¿Qué vínculos existen entre estas nuevas organizaciones colectivas y el sindicalismo tradicional? ¿Qué contradicciones y fricciones se están manifestando entre los sindicatos surgidos del modelo fordista y las nuevas luchas colectivas? ¿De qué manera el conflicto colectivo redefine la experiencia de las clases trabajadoras y cuál es su relación con la esfera reproductiva? Estas preguntas abren el camino a un análisis en profundidad de las transformaciones contemporáneas del trabajo, tanto en la periferia como en el corazón de los sistemas de producción.
Propuesta de Comunicación La propuesta de comunicación debe contener un máximo de 2.500 caracteres (incluidos espacios) y presentar el problema, el marco teórico, la naturaleza de los materiales empíricos y los principales resultados. El resumen, escrito en francés, español o inglés, debe enviarse en la plataforma Sciencesconf. https://jist2026.sciencesconf.org/ Para depositar la propuesta de comunicación se debe crear previamente una cuenta en la plataforma: https://portal.sciencesconf.org/user/createaccount A continuación podré depositar su propuesta de comunicación, conectándose en la web de las JIST (https://jist2026.sciencesconf.org/), en el apartado de Dépôts/Déposer un résumé. En caso de duda puede consultar el documento « Aide au dépôt des résumés ».
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